lunes, 1 de diciembre de 2014

A 40 años del asesinato del líder guerrillero de Ayotzinapa



Más allá del segundo aniversario del gobierno de Peña Nieto y de la multitudinaria manifestación que pidió su renuncia ayer, hoy se cumplen 40 años de la muerte de Lucio Cabañas, maestro egresado de la Normal de Ayotzinapa y referente de la lucha campesina.

Por Enrique Pfaab


MENDOZA. 02/12/2014. HOJA DE RUTA.

Entre las 21.30 y las 23 del viernes 26 de septiembre de este año, la policía municipal de Iguala e integrantes del grupo narco Guerreros Unidos asesinaron a tres estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Bustos, de Ayotzinapa, y secuestraron e hicieron desaparecer a otros 43; además hirieron a 21 más, asesinaron a dos integrantes del equipo de fútbol Los Avispones de tercera división y también, a la pasajera de un taxi que quedó en medio de los disparos.
El por qué de esta masacre y el por qué de que fueran estas las víctimas tiene una lógica. La primera revisión de la historia cuenta con una situación similar ocurrida el 12 de diciembre de 2011, cuando en Chilpancingo, capital de Guerrero, efectivos de las policías Federal y Estatal dispararon contra un contingente de estudiantes de la Normal de Ayotzinaba y mataron a dos jóvenes.
Pero hay una referencia anterior: mucho antes, hace exactamente 40 años, el 2 de diciembre de 1974, fue ultimado a balazos el líder revolucionario Lucio Cabañas Barrientos, que había estudiado en la Escuela Normal y que se convirtió en ícono de la resistencia campesina. Por eso, mucho más que el segundo aniversario de Peña Nieto como defectuoso presidente de México y del clamoroso pedido de su renuncia, la masiva movilización también puede leerse como una reafirmación de la lucha por la igualdad social que viene manteniendo la escuela en la que estudiaban y militaban los 43 normalistas desaparecidos, aun desde Argentina y con la visión parcial de la distancia, para tratar de entender el porqué es indispensable tener en cuenta quién fue Lucio Cabañas.
Nació el 12 de diciembre de 1938 en un hogar campesino. Su abuelo había integrado el Ejército Liberador del Sur de Emiliano Zapata y su tío Pablo participó en la guerrilla de los hermanos Vidales, líderes revolucionarios en la década de 1920. Justamente en esos años se creó la Escuela Normal de Ayotzinapa, dentro de un plan nacional de masificación de la educación.
Cabañas ingresó en esa escuela en 1956, después de cursar la educación básica en la localidad guerrerense de El Cayaco. Inmediatamente, mostró su carácter innato de líder entre sus compañeros y casi inmediatamente se integró a las Juventudes del Partido Comunista y se formó políticamente en la Asociación Cívica Guerrerense (ACG), dirigida en ese entonces por otro egresado del mismo colegio: Genaro Vázquez.

Lucio fue secretario general de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México a principios de los 60 y luego se alejó sólo para dedicarse de lleno al Partido Comunista Mexicano. Después de recibirse, fue designado maestro en  Mexcaltepec, también en Guerrero.
En ese momento, surgió su primera participación directa como organizador de una oposición directa. Una compañía maderera había usurpado territorio campesino, y Cabañas los reunió y  orientó los reclamos de la comunidad, por lo que se produjeron algunos roces con las autoridades gubernamentales. Esto provocó que lo trasladaran, en 1965, al Estado de Durango, pero gracias a las presiones del Movimiento Revolucionario Magisterial, logró regresar a Guerrero, puntualmente, al municipio de Atoyac.
En abril de 1967, Cabañas, otros profesores y movimientos campesinos, fundaron el Frente de Defensa de los Intereses de la Escuela Juan Álvarez, en el que trabajaba Lucio. Pero en una manifestación pacífica, realizada el 18 de mayo de 1967 en la plaza de Atoyac, la policía municipal reprimió a balazos y asesinó a cinco personas, entre ellas, una mujer embarazada.
A partir de ese momento, Cabañas se internó en la sierra de Guerrero y pasó a la clandestinidad. Entonces formó el Partido de los Pobres y la Brigada de Ajusticiamiento.
El 30 de mayo de 1974, la guerrilla dirigida por Lucio Cabañas decidió dar un golpe fuerte: secuestró al senador mexicano y candidato a la gobernación de Guerrero Rubén Figueroa.
La reacción fue una intensa persecución de las fuerzas gubernamentales. La versión oficial dice que el 8 de septiembre, Figueroa fue liberado después de un enfrentamiento. No obstante, hay otra historia en la que se cuenta que el senador fue entregado después de que se pagara un fuerte rescate.
Lo cierto es que la persecución contra Cabañas y su gente continuó.
En la madrugada del 2 de diciembre de ese mismo año, la guerrilla fue emboscada por  las tropas militares en la zona selvática de El Otatal. Oficialmente, se contó que Lucio Cabañas, al sentirse acorralado, sin posibilidad y para tratar de salvar a sus compañeros, les gritó a sus atacantes: “¡No les voy a dar el gusto de que me maten ustedes!" y se disparó él mismo en el cuello con su rifle M-2 y después, el capitán Bravo Torres le disparó el tiro de gracia. Sin embargo, en las imágenes del cuerpo de Cabañas que se difundieron, no se ve el último impacto de bala.
Ayer marcharon pidiendo la aparición con vida de los 43 normalistas y la renuncia de Peña Nieto, a dos años de que este asumiera su mandato. Pero también sobre la multitud sobrevoló el espíritu de Lucio Cabañas y de su lucha, que parece ser la misma aún hoy.

Enrique Pfaab



El cuerpo de Cabañas


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